Personaje o ser esencial
Llegamos a la edad adulta creyendo que por pura casualidad somos como somos y aferrados a unas cualidades que nos definen y creemos inalterables. “Yo soy así” decimos muchas veces. Ese “así” puede ser positivo, negativo, podemos enorgullecernos o tal vez no, dependiendo de nuestra mirada o cómo nos vaya la vida.
Las etiquetas que nos han puesto y nos hemos creído son hoy un apego enorme. Pero todo apego tiene una sombra tan grande como grande es la identificación.
Llega un momento en la vida (a veces, incluso, siempre ha estado) en el que nos sentimos escasas, a falta de algo, atascadas en lo mismo, y sufriendo… hay dolor y conflicto, y cuanto más dolor más nos apegamos a quien (creemos) que somos.
Hasta que empezamos a rompernos, ya no se sostiene ese PERSONAJE, y el conflicto interno (y también externo) es cada vez mayor. Lo que muchas veces puede ser un quiebre, un “tocar fondo”, bien aprovechado es una oportunidad para descubrir TU ESENCIA.
El SER ESENCIAL, es todo lo que eres. Un baile entre tus cualidades, habilidades y sutilezas. Adaptabilidad, registro emocional y autocuidado.
No eres una única definición. Te estás agarrando a algo por pura supervivencia, por que es lo que has aprendido y entendido a lo largo de tu infancia y adolescencia. Entonces te identificaste y hoy no puedes soltar para ser PLENA.
Lo complejo de este juego de luz y sombra es que creemos que para brillar más tenemos que seguir rechazando eso que creemos que no somos y así brillará más lo que somos. Pero es justo al revés, tenemos que iluminar nuestra sombra. Integrar lo que rechazamos para vivir el ser esencial y nuestro destino.


